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Posted on 22:18:00 by Frikilologos UCM and filed under ,
Roma, otrora sede del imperio más poderoso de la historia, es uno de los principales destinos turísticos del globo. Los vuelos a Roma llevan millones de turistas al año, viajeros que llegan buscando un buen sorbo de historia en la cuna de una de las culturas más influyentes en la sociedad civil moderna. Los vuelos a Roma llegan al Aeropuerto Internacional Leonardo Da Vinci que queda a poco más de 30 kilómetros del centro de la ciudad.
Coliseo Romano
Coliseo Romano
Hay mucho por conocer en la ciudad de Roma y debemos empezar yendo al Centro Histórico deRoma que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980. Hay que conocer la Plaza Venezzia y visitar el Monumento a Víctor Manuel II. Esta plaza es histórica ya que era punto de reunión en la época de esplendor del Imperio Romano.
En esta plaza de Roma podemos visitar el Palacio Venezia que data del siglo XV y que albergó de igual modo a la embajada de Venecia, además de ser residencia de los Papas y hasta sede de los más encendidos discursos de Mussolini. Dentro de este palacio podemos apreciar un excelente museo también, antes de pasear por los alrededores en donde podremos visitar los Foros Romanos, así como el Tratévere.


Otra plaza que debemos visitar en Roma es la Plaza del Campidoglio donde también hay muchas construcciones por conocer como la Estatua de Marco Aurelio y La Cordonata. En esta zona podemos visitar el complejo llamado Los Museos Capitolinos dentro de los cuales se encuentran el Palacio de los Conservadores y el Palacio Nuevo que fueron rediseñados nada menos que por Miguel Ángel. En Roma también podemos visitar otros lugares de interés histórico aledaños a esta zona como La Basílica Julia y la Basílica Emilia, ambas ubicadas muy cerca una de la otra.
Foro Romano
Foro Romano
Luego podemos ir al Arco de Septimio Severo y el Arco de Severo, ambos de bellísima arquitectura. Enseguida y aprovechando nuestro paso por esta zona, debemos visitar Los Templos de Venus, de Vesta y de Tito, luego de lo cual terminaremos en el Arco de Constantino. Aparecerá ante nosotros el imponente Coliseo Romano de visita obligada también. Finalmentehay que ir al Vaticano y conocer la Basílica de San Pedro, así como los conmovedores Museos Vaticanos.

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Posted on 18:21:00 by Anónimo and filed under , , ,
Los alumnos de filología clásica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) fuimos a las ruinas romanas de Segóbriga, en Cuenca. Estas ruinas, consolidadas como parque arqueológico, atraen todos los años visitantes (de lo más “variopinto”) de institutos y universidades a causa de las representaciones de dramas grecolatinos que se llevan a cabo en su teatro tan bien conservado. Pues bien, las representaciones elegidas eran la comedia Lisístrata de Aristófanes y la tragedia Agamenón de Esquilo.

Lisístrata fue representada por la mañana a cargo del grupo de teatro Calatalifa de Villaviciosa de Odón. El llevar a escena una obra de Aristófanes y que funcione es una ardua tarea, tan ardua que la mayoría de las veces fracasa. Por esta razón los grupos de teatro prefieren adaptar comedia romana antes que griega, pues la primera es mucho más fácil de llevar al teatro moderno. No obstante, el grupo Calatalifa hizo una labor encomiable en su representación de Lisístrata. No sólo conservaron en la medida de lo posible la traducción del texto original de Aristófanes sino que consiguieron ese juego cómico tan característico del comediógrafo griego. Además los personajes estaban claramente definidos gracias a los actores, cada uno sabía cómo debía moverse, de qué modo debía hablar y qué expresividad tenía que dar a su personaje en los momentos humorísticos. Por otro lado el coro cómico quedó bastante bien definido desde el comienzo de la obra y bastante bien logrado. Este no sólo se limito a actuar convirtiéndose en intervenciones entre los diálogos de los protagonistas, sino que plasmó con certeza el enfrentamiento que se estaba produciendo entre los hombres y las mujeres revolucionadas. A veces cantaban, a veces recitaban y a veces dialogaban, pero lo más importante, nunca estaban estáticos. Cuando los protagonistas intervenían muchos no podían evitar mirar las acciones que llevaban a cabo el coro. También la música utilizada en algunas escenas se adecuaba perfectamente al ritmo de la obra. Podría decir mucho más sobre la representación (y me gustaría extenderme detalladamente) pero quedaría muy extenso. En conclusión, el grupo Calatalifa supo llevar a escena perfectamente esta comedia aunando aspectos importantes de este teatro griego que pocas veces suelen observarse en adaptaciones actuales: diálogo, música y comicidad, mucha comicidad.
Agamenón fue representada por la tarde a cargo del grupo Phersu de la Universidad de Cádiz. Quizás porque el grupo Calatalifa había dejado el listón demasiado alto por la mañana, esta tragedia no gustó a gran parte del auditorio. Aunque realmente, sin la presencia de la representación de la mañana Agamenón habría decepcionado igualmente. Antes de comenzar la actuación se avisó de “algunos” recortes que se había hecho del texto. La obra comenzó y todo el auditorio estaba ansioso por ver una de las mayores obras de Esquilo, por deleitarse con sus extensos coros y por ser invadidos por el espíritu de la tragedia. Al salir todo el mundo dudaba que aquella obra fuera de Esquilo, más que deleitarse con los coros durmieron con los coros y el espíritu de la tragedia fue utilizado de forma tan excesiva y sin criterio que el público fue invadido por la esperanza de que cada minuto que pasaba quedaba menos para el final. “Algunos” de esos recortes de los que se avisaba al principio hicieron que para decepción de algunos y gusto de muchos la representación durara no poco más de media hora. Además (y perdonando la expresión) se fumaron el personaje de Casandra, Agamenón murió de buenas a primeras con un grito “desgarrador” (con fallo de micrófono incluido) y nadie era consciente de lo que estaba ocurriendo (menos mal que algunos conocíamos la historia de antemano). Por otro lado el grupo de teatro hizo demasiado uso del sentido trágico, esto es: hablemos continuamente llorando como si nos invadiera una gran pena sobrecogedora. No supieron darle el tono adecuado a cada momento de la tragedia. Pero el punto más culminante de todo este “maravilloso” espectáculo fue el coro. El coro recitó bastante bien los versos de Esquilo, pero sólo recitó; no supo dotarlo de esa magia que hace que los coros de Esquilo sean los coros de Esquilo y no los de Pepito Villas. La música de fondo a mucha gente le desagradó, y repito: música de fondo, porque para nada acompañaba los movimientos y acciones del coro. En cuanto a los actores, no lo hicieron del todo mal, únicamente no supieron montar bien la obra. No obstante, uno de ellos (el que representaba a Egisto y a un heraldo) no pude entenderle ninguna frase con claridad, sin duda debe trabajar más la dicción. También me decepcionó algunos aspectos del vestuario de los actores y la escenografía, aunque ya es algo más personal.
A pesar de todo esto la obra se salvaba en una única cosa: la expresividad de la actriz a cargo del personaje de Clitemnestra. Su rostro denotaba en todo momento lo que se quería decir, el movimiento de sus manos y su cuerpo la dotaba de tal elegancia que dejaba claro que el personaje de Clitemnestra no era simplemente la asesina de su marido. Además el encuentro de Clitemnestra con Agamenón hizo que por un instante el auditorio no apartara la vista de la escena (y que los adolescentes demasiado hormonados que tenía al lado se callaran por una vez). Clitemnestra se acerca lentamente a Agamenón y le agarra agresivo-pasionalmente del cuello para luego darle un beso, un beso que deja claro el veneno y falsedad que desprenden sus labios. Por último sólo puedo decir que esta obra podría haber sido magnífica y no dudo de que el grupo Phersu lo podría haber hecho, pero no lo hizo, y por ello no estuvo a la altura.

Conticuere omnes, intentique ora tenebat.